Maldita sea esa mala costumbre mía de tener un juego en la recámara antes de terminarme el que estoy jugando.
Normalmente me funciona y consigo tener un par de buenos títulos esperando ser jugados, otras veces me pasa como con este Shank y me engancho a juegos que creo poderme pasar en una tarde, grave error.
A mi deja una sensación muy a lo Devil May Cry (salvando las obvias diferencias técnicas), de acción loca y combos interminables. Es un juego que en 30 segundos te engancha o no vuelves a jugar más.
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